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LEGO Smart Brick es totalmente lógico LEGO Smart Brick es totalmente lógico
Conoce las características del Smart Brick: LED, acelerómetro, NFC, carga inalámbrica y posicionamiento 3D; todo dentro de un bloque clásico, listo para usar en... LEGO Smart Brick es totalmente lógico

El Smart Brick, la nueva pieza tecnológica de LEGO, llegará a las tiendas el 1 de marzo con una ambición clara: asegurar el futuro del icónico sistema de construcción sin renunciar a su esencia. Este ladrillo inteligente, que mantiene las dimensiones exactas de un bloque clásico de ocho módulos, incorpora un microcontrolador de 4,1 mm, sensores de movimiento, luz y sonido, un altavoz miniaturizado, batería con carga inalámbrica y un sintetizador analógico. Todo ello sin pantallas, sin cables visibles y sin alterar la experiencia táctil que ha definido a LEGO durante décadas.

A simple vista, el ladrillo pasa desapercibido. Sin embargo, su interior alberga una arquitectura electrónica diseñada para integrarse de forma invisible en cualquier construcción. La clave está en que el Smart Brick no actúa como un accesorio externo, sino como una pieza más del sistema, capaz de comunicarse con otras mediante una red interna denominada BrickNet. Esta red utiliza bobinas de cobre ultrafinas para detectar distancia, orientación y dirección entre bloques, permitiendo que las construcciones reaccionen al movimiento o a la interacción del usuario.

LEGO ha incorporado además etiquetas NFC en minifiguras y piezas temáticas. Gracias a ello, el sistema reconoce automáticamente universos como Star Wars, Harry Potter o Marvel, adaptando sonidos y efectos sin necesidad de aplicaciones móviles. La experiencia es completamente autónoma: basta con ensamblar las piezas para que el ladrillo inteligente cobre vida.

Tecnología interna del Smart Brick y su impacto en el juego

El funcionamiento del Smart Brick se apoya en un sistema de posicionamiento tridimensional desarrollado por Cambridge Consultants junto al LEGO Creative Play Lab. Este algoritmo calcula la posición relativa de cada ladrillo con una precisión de 0,1 mm, lo que permite reacciones dinámicas y coherentes. Un TIE Fighter puede modificar el tono de su motor al inclinarse; una Millennium Falcon puede intensificar su zumbido al girar; una torre medieval puede reaccionar a golpes o cambios de luz ambiental.

La filosofía detrás del proyecto es mantener intacto el concepto “System in Play”. A diferencia de iniciativas anteriores como LEGO Dimensions o Mindstorms, que dependían de periféricos externos, el Smart Brick funciona sin hubs, sin pantallas y sin configuraciones adicionales. La intención es potenciar la imaginación, no sustituirla por interfaces digitales.

En el apartado técnico, LEGO ha confirmado que el ladrillo integra:

  • Un ASIC personalizado que gestiona sensores, batería y comunicación.
  • Acelerómetro, fotocelda, micrófono y un altavoz de 16 dB.
  • Batería recargable con carga inalámbrica a distancia.
  • Conectividad Bluetooth Low Energy para sincronización interna.
  • Un sistema de interferencia de radio para posicionamiento milimétrico.

La fabricación es especialmente compleja: las bobinas internas miden apenas 100 µm y se ensamblan en seis capas sobre el PCB. Aun así, cada ladrillo pesa menos de 12 gramos, manteniendo la ergonomía del bloque tradicional.

LEGO ha invertido más de 200 millones de euros en el desarrollo del Smart Brick, una cifra que refleja la importancia estratégica del proyecto. La compañía prevé un lanzamiento global y espera que los primeros sets compatibles —especialmente los de Star Wars— lideren las ventas iniciales. También se anticipa su expansión a otras franquicias y a líneas educativas, donde el potencial pedagógico del ladrillo inteligente podría impulsar nuevas dinámicas de aprendizaje STEAM.

Expertos del sector coinciden en que esta tecnología puede marcar un punto de inflexión en el juego físico. La capacidad de reaccionar al entorno sin pantallas abre la puerta a experiencias híbridas que combinan creatividad manual con comportamientos interactivos, e incluso con futuras integraciones de realidad aumentada. LEGO insiste en que el objetivo no es digitalizar el juego, sino enriquecerlo. Y, si las previsiones se cumplen, el Smart Brick podría convertirse en el mayor avance de la compañía desde la estandarización del ladrillo moderno en 1958.

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