El Smart #5 llega como un modelo que mezcla dos mundos. La fabricación se concentra en plantas chinas hasta arriba de encargos, pero el diseño procede íntegramente de Alemania, con alma industrial. Esa combinación crea un coche sólido, bien definido y con una estética que promete envejecer con dignidad. La carrocería muestra nervaduras abundantes, un recurso habitual en la industria, aunque aquí aporta carácter sin caer en excesos. A primera vista parece un SUV, pero la distancia libre al suelo resulta tan limitada que no encaja del todo en esa categoría. El tamaño viene a parecer equilibrado. Es grande, pero no transmite torpeza en ningún momento, solo cierto aire de poca aerodinámica impropio de un eléctrico.
Las proporciones lo sitúan en el segmento D-SUV europeo. Mide 4,69 metros de largo, 1,92 metros de ancho y 1,7 metros de alto. Es un rival directo del Tesla Model Y. La gama incluye varias líneas de acabado y, como es tradición en la marca, destaca la variante Brabus. Esa versión identifica la propuesta más potente y llamativa, con emblemas específicos, molduras en rojo y llantas de 21 pulgadas que refuerzan su carácter.

El interior gira en torno a las pantallas. Tres superficies digitales ocupan el salpicadero. La instrumentación mide 10,25 pulgadas y se acompaña de dos paneles OLED de 13 pulgadas unidos entre sí. Son de las mejores pantallas instaladas en un coche moderno. El sistema de triple pantalla viene de serie en los tres acabados superiores. Los procesadores dentro del chipset AMD V2000 Series ofrecen una velocidad de respuesta excelente. Sin embargo, la cantidad de funciones integradas puede resultar excesiva. La curva de aprendizaje es larga y no conviene manipular nada durante la marcha. La pantalla del acompañante aporta entretenimiento, pero su utilidad práctica es limitada para el conductor.
La marca apuesta por la filosofía de que cuanto más se ofrezca mejor será la cosa. Aunque la calidad del sistema compensa la complejidad. La conectividad funciona sin fallos y la respuesta táctil es impecable. La calidad percibida supera incluso a modelos como el Mercedes EQB. Los materiales dan la sensación de ser robustos y estar bien ensamblados. La dotación incluye tapicería de Alcántara, cámara 3D, Head-Up Display, climatizador bizona, asientos climatizados delante, calefactados detrás, faros full LED, portón eléctrico, navegador y un amplio conjunto de asistentes.

El Smart #5 es el modelo más grande fabricado por la marca, hasta ahora. El espacio trasero sorprende. El suelo plano permite viajar con comodidad incluso a personas de 1,90 metros y un poco más. La postura es natural, con caderas y rodillas alineadas. Como coche eléctrico diseñado desde cero, ofrece dos maleteros. El delantero, de 47 litros en la versión Brabus, sirve para objetos pequeños que no usamos habitualmente. El trasero alcanza 630 litros con doble fondo y llega a 1.530 litros con los asientos abatidos.
Smart #5 con versión Brabus
La versión Brabus es la más extrema. Utiliza la plataforma SEA de Geely y monta dos motores, uno en cada eje. La potencia conjunta alcanza 646 caballos y 710 Nm. Es más potente que muchos Porsche 911. Acelera de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y alcanza 210 km/h. La batería de 94 kWh forma parte de la estructura gracias a la tecnología CTP (Cell-to-Pack), lo que aumenta la rigidez y mejora el comportamiento dinámico. A pesar de sus 2.378 kilos, se mueve con agilidad en tramos exigentes. La potencia disimula el peso con facilidad, a la espera de que lleguen baterías más ligeras y veamos un cambio radical para otra generación en un par de años.
Los modos de conducción incluyen ECO, Confort, Sport, Off-Road y Brabus. Este último libera todo el rendimiento. La respuesta al acelerador es inmediata. La aceleración deja pegado al asiento y convierte cualquier adelantamiento en un trámite. El consumo oficial es de 19,9 kWh/100 km, aunque lo habitual ronda los 22 o 23 kWh. La autonomía real se sitúa cerca de 450 kilómetros. La carga rápida alcanza 400 kW. En condiciones óptimas recupera del 10% al 80% en 18 minutos. En pruebas del fabricante frente a la prensa, ha pasado del 35% al 80% en menos de 15 minutos, que tampoco está nada mal.
Sorprendentemente, el componente dinámico ,y la carga, son sus puntos fuertes. La versión Brabus no tiene demasiado sentido práctico, pero siempre habrá quien busque lo máximo con un sello de prestigio. El comportamiento es estable, fluido y preciso. La regeneración ajustable permite conducir con un solo pedal. Solo falta un juego de levas como están metiendo en algunos modelos actuales y ya tendríamos el juguete perfecto para este año.
| Fabricación | China |
| Diseño | Alemania |
| Dimensiones | 4,69 m (largo), 1,92 m (ancho), 1,7 m (alto) |
| Versiones | Incluye variante Brabus |
| Pantallas | Instrumentación 10,25″, dos OLED de 13″ |
| Motorización Brabus | 646 CV, 710 Nm, doble motor |
| Aceleración | 0-100 km/h en 3,8 s |
| Batería | 94 kWh, tecnología CTP |
| Autonomía real | ≈450 km |
| Carga rápida | 400 kW (10-80% en 18 min) |
| Maleteros | 47 L (frontal), 630-1.530 L (trasero) |
| Precio Smart #5 Brabus | 63.850 € (sin descuentos ni ayudas) |
| Precio Smart #5 Premium | 58.350 € (autonomía homologada 590 km) |
