La nube de AMD marcó un punto de inflexión durante 2025. Observamos un avance continuo en capacidad, velocidad y protección de datos que transformó la infraestructura digital de los principales proveedores globales. Este progreso permitió que trasladaras cargas críticas a plataformas más ágiles, rápidas y rentables. La expansión del ecosistema se apoyó en procesadores AMD EPYC de quinta generación, diseñados para ofrecer rendimiento x86 elevado, consumo energético reducido y funciones avanzadas de seguridad basadas en hardware. La industria adoptó estas mejoras para ejecutar aplicaciones complejas sin necesidad de rediseñar arquitecturas existentes.
El crecimiento de la nube de AMD se reflejó con claridad en AWS. La plataforma incorporó nuevas familias EC2 basadas en EPYC de quinta generación. Estas instancias aumentaron el ancho de banda de memoria y duplicaron la capacidad de cálculo frente a generaciones anteriores. Este salto permitió acelerar procesos de diseño electrónico, análisis masivo de datos y simulaciones científicas. La migración de cargas locales hacia estas instancias ofreció más flexibilidad operativa y reducciones de coste significativas. La optimización de cada tipo de instancia permitió que ajustaras recursos a necesidades concretas sin comprometer estabilidad ni velocidad.
Google Cloud reforzó su catálogo con máquinas virtuales C4D, N4D, H4D y G4. Cada familia se orientó a un tipo de tarea específico. Las C4D mejoraron el rendimiento web con un incremento notable de throughput. Las N4D ofrecieron una relación precio-rendimiento muy superior a generaciones previas. Las H4D alcanzaron cifras destacadas en operaciones de coma flotante y ancho de banda de memoria, esenciales para cálculos técnicos avanzados. Estas mejoras facilitaron que escalaras aplicaciones globales con latencias mínimas y protección reforzada mediante funciones de computación confidencial. Este enfoque permitió ejecutar modelos de IA y datos sensibles dentro de entornos aislados y cifrados.
Microsoft Azure amplió su catálogo con máquinas Dasv7, Easv7 y Fasv7, que incrementaron el rendimiento en aplicaciones web. La serie HBv5 destacó por su ancho de banda de memoria, adecuado para cargas de computación de alto rendimiento. Las familias Laosv4 y Lasv4 ofrecieron almacenamiento NVMe local de baja latencia para operaciones intensivas en datos. Azure también integró máquinas con aceleración gráfica y amplió su oferta de computación confidencial mediante tecnologías AMD SEV. Esta tecnología cifró memoria en uso y protegió modelos de IA y datos críticos dentro de entornos de ejecución seguros. La llegada de SQL Server 2025 sobre EPYC consolidó un entorno robusto para bases de datos de misión crítica.
Oracle Cloud Infrastructure avanzó con instancias E6 y configuraciones bare metal basadas en EPYC de quinta generación. Estas opciones ofrecieron escalabilidad masiva y eficiencia energética elevada sin necesidad de modificar aplicaciones existentes. Las formas Flex VM permitieron ajustar memoria y cómputo con precisión. En el ámbito de datos, Oracle Exadata y Autonomous Database sobre EPYC proporcionaron un rendimiento uniforme tanto en centros propios como en la nube. Esta alineación entre infraestructura de cálculo y bases de datos creó una plataforma coherente para operaciones empresariales intensivas.
La nube de AMD consolidó un nuevo estándar para cargas de IA, HPC, análisis avanzado y servicios SaaS. La combinación de eficiencia energética, escalabilidad y protección de datos impulsó la adopción global. El avance de 2025 representó solo el inicio de una evolución más amplia. La integración de CPUs, GPUs y un ecosistema abierto permitirá que amplíes capacidades en los próximos años sin comprometer estabilidad ni coste operativo. La demanda creciente de soluciones optimizadas confirma que la nube de AMD seguirá marcando el ritmo de la innovación en infraestructuras digitales.





